No quiero ir a trabajar. Bueno, en realidad, sería más correcto decir: quiero quedarme en casa.
Quiero pasarme la mañana acurrucada en el sofá contigo. Y enseñarte a hacer palmas, palmitas, que ya casi lo tenemos.
Quiero darte yo la verdura y la fruta. Ver la cara que pones en la primera cucharada cada vez. Cómo abres la boca grande y te desesperas si me entretengo un poco más de la cuenta.
Quiero verte dormir. Y comprobar si tienes las manitas frías y bajar la tele. Y echarme un ratito con un ojo abierto mirándote a ti.
Quiero hacerte reír a carcajadas en cada cambio de pañal. Y tener conversaciones larguísimas contigo en ese idioma tuyo que nadie entiende.
Y quiero ser yo la que te consuele cuando llores. La que te abrace y te arrulle. Quiero poder decirte que jamás me voy a ir.
Y quiero ver como tu hermano se convierte en un hombrecito. Y se enamora. Y estar ahí para que me lo cuente. Y por si me necesita. Que su edad no es fácil y son mil cosas las que tiene en la cabeza.
No conozco a nadie que, mirando atrás, me diga: "tendría que haber trabajado más". Al contrario.
Así que algo voy a tener que hacer.
¡Hazlo! Ese algo que vayas a tener que hacer valdrá totalmente "la pena" ;) Delicioso lo que dices.
ResponderEliminarEl problema es que de momento no le veo solución... Pero estoy en ello :)
Eliminar¡Pues te mando buena vibra! ¡Abrazo!
EliminarGracias!
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